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Clasificación histopatológica:

P. Aguda  cambios histopatológicos: necrosis o inflamación neutrofílica (supurativa)

P. Crónica: se observa fibrosis y atrofia, inflamación linfocítica

P. combinada: necrosis y fibrosis: Pancreatitis Activa Crónica

Desde el punto de vista clínico no se diferencian, y en el 90% de los casos no se puede identificar la causa específica.

En un estudio reciente, publicado en The Journal of Veterinary Pathology, se demostró que el 67 % de los gatos presentados para necropsia, independientemente de la causa de la muerte, mostraban signos histológicos de pancreatitis, incluido el 45 % de gatos aparentemente sanos1. Aunque es probable que la prevalencia de pancreatitis clínicamente significativa no sea tan alta, los resultados indican que en diversos trastornos hay pancreatitis concurrente.

Los signos clínicos pueden ser  desde indetectables hasta shock cardiovascular y fallo multiorgánico. Los más frecuentes: anorexia y letargia. Otros vómitos, pérdida de peso y diarrea. 

El dolor, aunque el gato no lo exprese como en el caso de los humanos, no se lo puede descartar y hay que tenerlo en cuenta.

Entre los hallazgos clínicos durante el examen físico se citan: deshidratación, palidez, ictericia, taquipnea o disnea, hipotermia o fiebre, taquicardia, dolor abdominal, masa abdominal, coagulación intravascular diseminada, shock cardiovascular y falla multiorgánica.

Diagnóstico: complejo

El análisis de laboratorio nos puede ayudar a determinar el estado general del paciente o identificar otras enfermedades concomitantes, lo mismo sucede con los exámenes radiológicos y ecográficos, pero ninguno de ellos es específico por sí solos.

Tanto la amilasa  como la lipasa séricas en el caso del gato, no tienen valor diagnóstico. En la actualidad existe un análisis específico y precoz de este enfermedad, es a través de un inmunoanálisis: Spec fPL, inmunorreactividad de la lipasa pancreática felina.